Donde está López?

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miércoles, 24 de octubre de 2007

Política y Derechos Humanos

El ex presidente Fernando de la Rúa fue procesado por "homicidio culposo" de cinco manifestantes durante la represión del 20 de diciembre de 2001, horas antes de su renuncia al Gobierno. Además se le trabó embargo por 2 millones de pesos. Es el primer ex jefe de Estado en la historia argentina en quedar procesado por el delito de homicidio.
La decisión fue adoptada por el juez federal Claudio Bonadío, quien procesó sin prisión preventiva al ex jefe de Estado por el delito de "homicidio culposo", una figura que se utiliza generalmente para los accidentes de tránsito y que implica que el acusado provoca la muerte de la víctima sin tener intención de hacerlo.
Hasta este momento el ex presidente tenía una falta de mérito en la investigación que le había dictado la jueza federal María Servini de Cubría, a cargo del expediente durante seis años, hasta que meses atrás decidió apartarse de la investigación.
Además del procesamiento por homicidio culposo, De la Rúa también fue procesado por el delito de lesiones en 172 oportunidades y sus bienes fueron embargados por la suma de 2 millones de pesos, según se indicó ayer a la mañana en los Tribunales Federales.
De la Rúa había ampliado la declaración indagatoria hace unos días ante el magistrado, oportunidad en la que volvió a negar su responsabilidad en los hechos de violencia desatados esa trágica jornada.
Al dictar su procesamiento, Bonadío sostuvo que el ex jefe de Estado no podía ignorar la violenta represión policial desarrollada en la Plaza de Mayo y sus alrededores y el hecho de que la Policía estuviera atacando a los manifestantes con balas de plomo.
"El Presidente no usó las herramientas" que disponía para frenar la represión y de esa manera no cumplió con el "deber de cuidado" de los ciudadanos al que está obligado por su cargo, señaló el juez.
Bonadío calificó a De la Rúa como un "experimentado abogado y legislador con importante trayectoria", por lo cual –según consideró- no podía ignorar cuál era el alcance de sus deberes y obligaciones por el cargo que ostentaba.